En su tiempo, Ceadea fue un pueblo alfarero, con la existencia de hasta diez tejares que elaboraban tejas curvas tipo árabe además de ladrillos de horno y baldosas. El pueblo está emplazado en una leve hondonada, en cuyas inmediaciones han aparecido restos de cerámica de la época romana, seguramente procedente de algún castro cercano. En la actualidad ya no queda ningún tejar, pero sí las ruinas de algunos de ellos, que no por no ser conocidas dejan de ser interesantes. Estos tejares son del tipo hormiguero de doble cámara.

La arcilla era de gran calidad y se recogía de El Barrero, que se encontraba a la entrada del pueblo.

El Hotel Rural El Tejar de Miro de la localidad, rinde homenaje en sus instalaciones a este viejo oficio. Cuenta con una exposición permanente que integra paneles explicativos y una muestra de cómo se trabajaba el barro en Ceadea.

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