Una tarde en una casa de Peñaparda, tres mocitas estaban diciendo que una se casaría con el panadero, otra con el cocinero y la más pequeña con el rey. A la tarde siguiente, pasó por allí el rey diciendo que había escuchado con quién se iban a casar y la más pequeña con firmó que ella dijo que se iba a casar con el rey.

Se casaron y al año tuvieron un hijo, pero sus hermanas le dijeron que era un bicho y se lo tirraron. Al otro año tuvo otro hijo y también se lo tiraron, al igual que al año siguiente que tuvo una niña. A todos los había recojido el jardinero según los iban tirando. El rey echó a su mujer porque sólo paría bichos.

Con el tiempo, los tres hijos del rey se hicieron mozos y se quedaron solitos tras la muerte del jardinero y la jardinera, cuando una tarde pasó una viejecita y les dijo que lo único que les hacía falta era: el pajaritu que habla, el agua de osu y el arbolitu que canta. Primero fue a buscarlos un hermano y no volvió, después fue el otro y tampoco volvió, así que por último fue la hermanita. Llegó hasta el arbolitu que canta y cogió el pajaritu que le dijo que cogiera una botella de agua de osu, después el arbolitu que canta le dijo que echara unas gotas de agua en unas lozas de pizarra que había, y salieron sus hermanos, siguió echando gotas y salieron más mozos y mozas.

Una tarde que los dos hermanos salieron a cazar, se encontraron con el rey, al que le hicieron gracia, y este les invintó a merendar , pero ellos respondieron que se lo tenían que preguntar a su hermana. Ella contestó que aceptaran a cambio de que el rey viniera a merendar a su casa otra tarde. Cuando vino el rey, el pajaritu le dijo que esos eran sus hijos. El rey fue a buscar a su mujer, mandó matar a sus cuñadas y quedó contento con sus tres hijos.

Fuente: María Antonia Pascual Sánchez.. Vecina de Peñaparda

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