Cuentan nuestros mayores que hace 100 años, en Boada decidieron hacer las maletas, todos, desde el primero hasta el último, desde el alcalde hasta el más pobre de los jornaleros.

Todo comienza al expropiar el gobierno las tierras comunales a los vecinos. En este pueblo muchas tierras procedentes de los antiguos bienes propios pertenecían al Estado. Estas tierras venían siendo usufructuadas por los vecinos. El estado decidió venderlas, correspondiendo a Boada pagar el 80% de la venta, no lo hizo y así empezó la ruina y desesperación de sus habitantes. Tanto que, en 1905, todos los vecinos, concibieron el propósito de emigrar en masa a la República Argentina. Un gobierno débil y pobre recién salido de la pérdida de las últimas colonias, Cuba y Filipinas, necesita sacar dinero de donde sea, obligando a los ayuntamientos a vender las tierras comunales a los ricos. Con estas actuaciones llega el hambre, y con el hambre la desesperación. Entonces alentados por el médico y el secretario, vieron como solución la emigración a un punto de América. Boada entonces tenía más de 1000 habitantes. El destino elegido era Argentina.

Se le envío una carta al presidente argentino. El gobierno reaccionó poniendo a disposición del pueblo un barco cuando estos quisieran. Se organizó un gran revuelo nacional originado por D. Miguel de Unamuno, al trasladarse hasta Boada para realizar un informe de los hechos.

Después llegaron técnicos desde Madrid, acompañados por el presidente de la diputación, el gobernador civil y el jefe provincial de Fomento entre otros, entrevistándose con la gente y prometiéndole que el gobierno resolvería la situación.

Llegó el caso hasta el congreso y el senado. A las pocas fechas el ministro de fomento anunció medidas que favorecieran a Boada y la devolución de los montes y terrenos comunales. Estas tardaron años en llegar y no llegaron todas, pero consiguieron su propósito, silenciar el asunto, que era de lo que se trataba.

De todos modos, aunque no en masa, muchos fueron los que emigraron a Argentina y Brasil, principalmente. Rara fue la casa que no vio partir a uno de sus miembros.  

Fuente:  Manuel Moro Delgado (Vecino de Boada).

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