Ermita de La Virgen del TobarEsta ermita se alza sobre una colina, situada junto a la carretera de acceso al pueblo, desde la que se contemplan unas vistas excepcionales. Fue construida en el siglo XIII, sobre los restos de la anterior parroquia, que estaba bajo la advocación de Santa María del Castillo por existir una fortaleza en sus inmediaciones. En su entorno surgió el antiguo poblado de Malva que, con el paso del tiempo, acabó por desplazarse hacia la zona que hoy ocupa.

Es una ermita de una sola nave, que se abre a la capilla mayor por medio de un arco triunfal de medio punto. De su antigüedad es testimonio la portada de arco apuntado, cobijada bajo el sencillo pórtico del lado sur, de tres arcos de medio punto, realizados en ladrillo y sujetos por dos columnas de orden toscano. Está realizada en mampuesto, ladrillo y sillarejo, usando este último principalmente en la cabecera, la torre y los contrafuertes.

Destaca su torre-espadaña situada a los pies, de estilo barroco, terminada en el año 1764, según atestiguan las inscripciones aún legibles en algunas de sus piedras. Esta se divide en tres cuerpos: el primero presenta un muro compacto de sillares, uniforme y sin vanos; el segundo, más pequeño, queda separado del anterior por saliente cornisa, posee dos vanos que guardan las campanas y está decorado con bolas en sus esquinas; y el tercero, solo contiene un vano. La estructura queda rematada por un pequeño tímpano con veleta.

Artesonado de la Ermita de la Virgen del TobarEl interior de la ermita está cubierto con artesonados de madera: el de la nave es arquitrabado y con casetones y el de la capilla mayor es de una singularidad extraordinaria. De estilo mudéjar y creado en el siglo XVI por Cristóbal de la Carrera, presenta planta octogonal sobre pechinas dispuestas en abanicos de formas cóncavas. Sus laterales son sencillos, con viguetas pareadas entre las que aparecen decoraciones geométricas caladas. El espacio central es plano; originalmente estaba decorado con lacería hasta que en el siglo XVIII se cubrió con un lienzo algo deteriorado que representa la Crucifixión.

A comienzos del mismo siglo, se realizaron varias transformaciones que incluyeron la realización de un nuevo retablo mayor, dorado en 1725 y decorado con grandes columnas salomónicas, una ampliación de la ermita y el camarín, cubierto por una pequeña cúpula decorada con frescos geométricos e historiados. La ermita conserva también una valiosa imagen gótica de un Crucificado, la pila bautismal del siglo XVI y la imagen románica de la Virgen del Tobar, que actualmente se encuentra en la Iglesia de San Miguel Arcángel. 

  

  

 

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