Terraduero


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Vezdemarbán es un municipio que pertenece a la comarca zamorana de Tierra del Pan, con una distancia a la capital de 51 kilómetros. Tiene  563  habitantes.

HISTORIA

Sus orígenes son celtibéricos por los hallazgos realizados. También han aparecido restos de época romana, tanto dentro del pueblo como en el término. El lugar se remonta a época medieval, llamándose por entonces Marvan. Parece proceder de un nombre mozárabe, de resonancias arábigas, Maruan. A mediados del siglo XI el lugar era propiedad de Fronilde Obequiz, quien la entregó en donación al Monasterio de San Salvador de Villacet, de Belver de los Montes.

Es un pueblo con tradición industrial. Llegó a tener en el siglo XX doce fábricas de tejidos de mantas y alforjas. Es conocido sobre todo por su tradición chocolatera.

PATRIMONIO CULTURAL

  • Iglesia de San Miguel 
  • Iglesia de Santa María de la Cuesta
  • Cine Ramos
  • Antigua ermita

PATRIMONIO NATURAL

  • La laguna grande
  • Estepa cerealista

PATRIMONIO ETNOGRÁFICO

  • Palomares
  • Arquitectura tradicional
  • Fábrica de harina
  • Tejar
  • Bodegas
  • Molino
  • Fuentes

FIESTAS Y TRADICIONES

  • Carnavales
  • Fiesta patronal de la Virgen de la Cuesta, el 8 de septiembre
  • Domingo tortillero

GASTRONOMÍA

  • Productos derivados de la matanza del cerdo.
  • Lechazo.
  • Embutidos, quesos.
  • Vino 
  • Aceite de oliva
  • Dulces típicos
  • Legumbres
  • Ajos
  • Chocolate
Restaurante Bar La Plaza
Bar Sama
Bar Ideal
Fábrica de dulces El Alba
Centro Ecuestre Jaqueton
Comercio de alimentación en Vezdemarbán
Otro comercio en Vezdemarbán
Instalaciones deportivas en Vezdemarbán: piscinas, pabellón municipal, frontón, etc.


Total: 1

Eva.díaz

2016-06-28 16:51:50
Vezdemarbán es un gran pueblo! El pueblo es conocido por su tradición chocolatera. A principios del siglo XX la localidad de Vezdemarbán, perteneciente al alfoz de Toro, llegó a contar con 28 fábricas de chocolate. Se trataba de pequeñas industrias que dieron cierto renombre al lugar, como lo hicieron los numerosas talleres de tejidos -producían sobre todo sargas y estameñas entrefinas- que también albergó. Ambas actividades prendieron en el municipio en el último cuarto del siglo XVIII y vivieron su mayor impulso como consecuencia de la recuperación económica que llegó con la Ilustración en la época de Carlos III. Vezdemarbán fue precisamente uno de los pueblos de la comarca donde cristalizó la pequeña industria chocolatera -también se instaló alguna en Toro, pero no fraguó- gracias al rápido éxito que alcanzó este producto debido a la explotación del cacao que acaparó la Real Compañía de Caracas, fundada en 1728 por una familia vasca, la cual importaba este producto de América, que llegaba a España por el puerto de Bilbao. Recuerdo la visita que hice, y lo bien que me trataron los marbanos. Entre todo su patrimonio debo de destacar la Iglesia de Sta. María de la Cuesta porque está enclavada en un paraje precioso, con una zona recreativa para niños y mayores, una fuente en cascada bien aprovechada en verano por sus vecinos y un gran parque verde. Es ideal para pasar un rato de ocio (y de relax si se quiere). Me maravilló lo unido que está el pueblo para hacer cosas de interés; en verano, concretamente, le dan un especial valor a la zona de las piscinas municipales, puesto que tienen un espacio verde ajardinado con árboles en los que se pueden realizar meriendas o comidas campestres y organizan eventos deportivos en sus instalaciones (tanto en las piscinas propiamente dichas, como en una pista de fútbol -sala anexa). Disponen también de un polideportivo, de parques infantiles, de unos caños significativos, una fuente, palomares, una antigua fábrica de harina, club de jubilados, un molino que sigue en activo, tienda de alimentación, droguería, carnicería, panadería, confitería (que ricos están tus pasteles, Augusto!), sucursales bancarias, tres bares donde se puede saciar el hambre también... hasta un centro equestre! Muchísmas gracias a: Bernardo (su Alcalde) por su trato y disposición. Gregorio (Concejal) y Eustaquio (Pte. Club Jubilados) por su tiempo y afán en enseñarme su cultura y tradición. Las lugareñas que me enseñaron sus trajes típicos. Augusto (confitero) por enseñarme como mantiene con mimo una tradición familiar. Miguel (tienda de alimentación) por su trato hogareño. A Carlos (Centro Equestre Taquetón), por tu arte y como regalaste un poco de tu tiempo enseñándolo! Muchas gracias a todos aquellos que hicisteis que la estancia fuera tan digna de recuerdo.