Terraduero


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 El pueblo de Pías está situado en una zona de media montaña, abrupta y suave a la vez, con vistas impresionantes de valles que juegan al escondite entre las cumbres. Se halla a una altitud de 1035 metros, por lo que no posee las condiciones climáticas regulares de la provincia zamorana. De hecho, tiene un clima propio de las zonas montañosas, con inviernos muy fríos, con fuertes ventiscas de agua y nieve; y con un verano muy corto, pero de agradables temperaturas.

Los alrededores de Pías esconden lugares mágicos, de una frescura y belleza que pocas veces se pueden ver. Algunos de ellos, quedan bañados por las cristalinas aguas del río Bibey, el curso de agua más importante de la zona. Este nace en Fuente Bibey, al pie de la Laguna de Piatorta, y discurre por un profundo valle hasta desembocar en el río Sil, formando un valle estrecho y sinuoso. Aprovechando las gargantas y desniveles, se han construido dos embalses a lo largo de su curso: el de San Sebastián, de mayor capacidad, y el de Pías, situado aguas abajo, en la zona en la que el río sirve de separación entre Galicia y Castilla y León.

En cuanto a la flora del lugar, el roble es una de sus señas de identidad, aunque también cede espacios a otras especies, como el acebo, el abedul, la vegetación de ribera (alisos, chopos, fresnos...), los pinos de repoblación o los castaños, que han encontrado aquí un hábitat ideal desarrollando impresionantes ejemplares centenarios. También existen varias especies de matorrales, que sorprenden por su multitud de propiedades y aplicaciones, tanto medicinales como culinarias, ya que sirven para aromatizar aguardientes y para especiar guisos y embutidos; de setas y hongos, tanto comestibles como venenosos; o de líquenes y musgos, que visten de plateado y verde las ramas y cortezas de nuestros árboles y piedras.

Entre tanta vegetación no es extraño encontrar una fauna variadísima. De hecho, en los bosques del municipio aún podemos ver corzos, zorros, ardillas, erizos, nutrias, jabalíes, jinetas, gatos y cabras monteses. No obstante, tres son los señores de estas tierras: la trucha, reina de los ríos; el ciervo, príncipe de los bosques y el soberano de la montaña sanabresa: el lobo ibérico, temido y admirado a la vez. Pero no solo destacan los mamíferos, también son importantes las aves rapaces, que nos observan desde lo alto; y es que Pías está situada en la ZEPA del Lago de Sanabria y alrededores, enclave excepcional para los amantes de la ornitología.

Las altas montañas, los embalses, los bosques de abedules, de acebos o de robles, el aire puro y esa sensación de libertad que emana de la naturaleza, convierten a Pías en el paraje adecuado para perderse y encontrarse con uno mismo.