Terraduero


La mascarada de Sanzoles está declarada de Interés Turístico Regional. Dos son los días en los que aparece el Zangarrón: el 25 de diciembre por la tarde y el 26 de diciembre en torno a las 7 de la mañana.

El 25  de Diciembre los chavales del pueblo van a buscar al Zangarrón provocándolo para que les persiga. Una vez que ha salido, junto a los danzantes y el tamborilero realizan un pasacalle. Por la noche se retira a descansar. Al día siguiente sobre las 7 de la mañana los quintos, los danzantes y el tamborilero vuelven a buscarlo para salir de nuevo en pasacalle. Una vez que llegan al centro de la localidad se dividen y comienzan una cuestación por las casas del pueblo.

El Zangarrón es un estrafalario personaje que sale a las calles junto a los quintos de la localidad pidiendo el aguinaldo a los vecinos. El disfraz consta de un traje de cuadros marrones y blancos, un mandil de colores vivos, una máscara negra con nariz roja y una peluca realizada con cintas de colores. Además, El Zangarrón porta un palo con tres vejigas que representan la fertilidad, que explota cuando acaba la celebración, una bolsa para guardar el aguinaldo y un cinturón del que cuelgan cencerros que anuncian su llegada.

El origen de esta festividad, según la tradición, se remonta a la peste que hubo hace siglos en Sanzoles y que motivó que el cura sacara en procesión a San Esteban para que aplacara las consecuencias de la peste. Los vecinos cansados de que el santo no escuchase sus plegarias decidieron apedrearlo. Un vecino no estaba de acuerdo con tales actos y se disfrazó de personaje enmascarado asustando a las gentes y defendiendo así al santo.

Al terminar la cuestación, se reúnen en la Casa de los quintos para almorzar. De aquí se dirigen a la iglesia con el sonido de los cencerros, el Zangarrón se queda fuera. Se saca en procesión a San Esteban, portado por las Bailonas y el resto de los danzantes bailando siempre de cara al santo. Dan una vuelta a la iglesia y quedan de nuevo en la plaza. En ella el Zangarrón despeja un espacio y hace un corro para que su comitiva baile de nuevo “El Niño” ante el santo. Mientras tanto, los mozos empiezan a provocar al Zangarrón enseñándole dinero para que corra tras ellos y se lo coja. Al terminar el baile, el Asador Mayor coge el pesado pendón y realiza ante el santo tres venias con él, mientras el Zangarrón lo copia levantando burlescamente, como con esfuerzo, las vejigas hinchadas. La procesión ha terminado y el santo es introducido de nuevo en la iglesia por los danzantes sin darle nunca la espalda.

Terminada la procesión, todos acompañan hasta su casa al párroco, que invita a todos a dulces y a copa, una vez que han bailado ante su puerta “El baile de las dos filas”. Durante el baile se suceden las provocaciones al Zangarrón. De camino a comer hay una parada tradicional junto a uno de los bares, donde se danza de nuevo.

Después, los quintos y mozos celebran la denominada "comida del mutis", en la que los quintos deben comer juntos en silencio para evitar ser amonestados. La comida la preparan las madres de los quintos. El Zangarrón comía separado del resto de sus compañeros, cosa que ya no hace actualmente, aunque se mantiene la prohibición de hablar.

La fiesta termina cuando el Zangarrón da tres vueltas a la iglesia y en cada una de las vueltas hace una cruz con el palo donde hay erigida una cruz y explota una vejiga.