Terraduero


Era común a todos los pueblos de la zona el disponer de un “corral” municipal y comunitario que servía para diferentes usos ganaderos, típico en el concejo medieval y que mantiene su impronta y su función hasta finales del siglo XX. Está ubicado en el centro de la localidad. Su administración y funcionamiento tenía unas normas y el guarda era el encargado de hacerlas cumplir.

Se distribuía en dos cuartos, con un guarda en cada uno, el llamado cuarto propio o de arriba y el cuarto de abajo.  El trabajo de los guardas consistía en proteger los pastos y las hojas veraniles que servirían de alimento para el ganado en primavera. Si por alguna razón el ganado entraba en los pastos sin permiso, el guarda tenía orden de requisarlo y llevarlo al corral del Concejo, donde debía permanecer hasta que su propietario pagaba la multa estipulada. Una peseta o peseta y media si era vecino del pueblo, y algo más si era forastero. Hacia septiembre, se reunía al ganado en el corral para ponerles los cencerros, siendo el mozo más valiente el que terminara poniendo el cencerro más grande. No faltaban las tientas con los bravos en el corral, donde los iban sacando uno a uno.

En su interior se situaba el potro para herrar, que era el lugar donde se acudía a poner las herraduras a los caballos y a las vacas que iban a ser utilizadas a la hora de cosechar.