Terraduero


La arquitectura de Lubián se caracteriza por estar construida en mampostería de granito reforzada con sillares en las esquinas, ventanas y puertas, con alguna decoración con motivos religiosos grabada en los dinteles de piedra y los típicos balcones de la arquitectura sanabresa.

La parte baja de la vivienda está destinada a la cuadra y la superior a la vivienda, que se accede por medio de las típicas escaleras exteriores de piedra o de madera, que desemboca en un corredor de madera, no siempre cerrado que suele ser utilizado, además, como secadero de legumbres, almacén o leñera. Pueden encontrarse en ellos elementos decorativos como balaustres torneados o planos de madera o algún pilar labrado.

Antiguamente las cubiertas de los tejados eran de paja pero se han ido sustituyendo por losetas de pizarra a lo largo de los dos últimos siglos. Es una arquitectura marcada por los materiales disponibles –piedra, pizarra y madera (roble y castaño), la orografía de montaña y el áspero clima. 

En el interior, la vida se organizaba en torno a la cocina y su llar, que era la laja de piedra donde se encendía el fuego. Junto a él se situaban los calderos y utensilios de cocina, los escaños donde sentarse, una mesa y al menos un arca que servía de panera y despensa. Cuando los tejados eran de cuelmo el humo se filtraba directamente entre la paja, pero con el cambio a la losa se construyeron chimeneas al exterior con curiosas variedades locales, como la candonga, sofisticada mezcla de chimenea y veleta que se orienta para evitar que entre el humo en la casa o las decorativas de adobe, de forma piramidal. El suelo de la planta superior era de madera y los tabiques de las habitaciones de cañizo entretejido o también madera.
De gran importancia para la vida rural eran las construcciones comunales, desde molinos, hornos, fraguas, hasta los cortellos o las esperas de los lobos. Éstas, como los pajares o las bodegas, se realizaban con materiales más vastos y ninguna ornamentación.

CORTELLO DOS LOBOS

El Cortello dos Lobos es una construcción circular propia de la arquitectura popular del noroeste español que sirve como trampa para la caza de ejemplares vivos de lobos. Se encuentra situada a media montaña, a unos quinientos metros por encima de Lubián. Su realización se hizo aprovechando la inclinación de la ladera, de forma que la parte exterior del muro situado más alto, se encuentra a nivel del terreno, facilitando la entrada del lobo en el recinto de un salto llamado por la colocación de un cebo, una oveja o una cabra, en el centro de la construcción.

Su interior se encuentra delimitado con una pared de piedras ensambladas sin argamasa y de una altura en torno a los tres metros. La cara interior de la pared está formada por lajas, piedras planas que dificultan la huida del lobo del recinto. Mide treinta metros de diámetro.

Una vez apresado el lobo, éste era reducido y le colocaban un bozal de hierro y varias anillas por los mozos del pueblo. Luego lo conducían a una cuadra y alllí moría. Muerto el lobo, era cargado por los mozos del pueblo en un burro para pasearlo por el resto de los pueblos vecinos a modo de trofeo. En estas localidades solían recibir monedas y productos de la tierra como recompensa por el apresamiento. Finalmente, en Lubián se organizaba una fiesta a la que asistía toda la comunidad. 

La falta de documentación relacionada con el Cortello dos Lobos, junto con su carácter popular, hace que su origen sea incierto. Se le atribuyen varios siglos de antigüedad, no siendo preciso el dato de si los construyeron los lugareños de Lubián o los pastores trashumantes en su deambular entre Extremadura y la cordillera Cantábrica. En la actualidad se encuentra rehabilitado, aunque sin uso desde mediados del siglo XX.