Terraduero


Su arquitectura tradicional está representada por casas de piedra con tejados de pizarra y balcones de madera, típicas de la Alta Sanabria. 

La parte baja de la vivienda está destinada a la cuadra y la superior a la vivienda, a la que se accede por medio de las típicas escaleras exteriores de piedra o de madera, que desemboca en un corredor de madera, no siempre cerrado que suele ser utilizado, además, como secadero de legumbres, almacén o leñera. Pueden encontrarse en ellos elementos decorativos como balaustres torneados o planos de madera o algún pilar labrado.

Antiguamente las cubiertas de los tejados eran de paja pero se han ido sustituyendo por losetas de pizarra a lo largo de los dos últimos siglos. Es una arquitectura marcada por los materiales disponibles: piedra, pizarra y madera (roble y castaño), la orografía de montaña y el áspero clima. 

En el interior, la vida se organizaba en torno a la cocina y su llar, que era la laja de piedra donde se encendía el fuego. Junto a él se situaban los calderos y utensilios de cocina, los escaños donde sentarse, una mesa y al menos un arca que servía de panera y despensa. Cuando los tejados eran de cuelmo, el humo se filtraba directamente entre la paja, pero con el cambio a la losa se construyeron chimeneas al exterior con curiosas variedades locales, como la candonga, sofisticada mezcla de chimenea y veleta que se orienta para evitar que entre el humo en la casa o las decorativas de adobe, de forma piramidal. El suelo de la planta superior era de madera y los tabiques de las habitaciones de cañizo entretejido o también madera. 

De gran importancia para la vida rural eran las construcciones comunales, desde molinos, hornos, fraguas, fuetnes, hasta los cortellos o las esperas de los lobos. Éstas, como los pajares o las bodegas, se realizaban con materiales más vastos y ninguna ornamentación.

Pontones: 

Se trata de estructuras formadas por dos machones de mampostería de piedra del lugar que se levantan en los márgenes del río y una pasarela con troncos de roble, ligeramente desbastados y empotrados en los machones que cruzan el curso del agua. Las vigas se colocaban muy juntas, casi sin espacio entre ellas, cubriéndose con terrones.

Los pontones o pontois no contaban con ningún tipo de defensa lateral, su anchura varía en función de su uso.